Insólita usurpación en Merlo: barras ocupan la casa de un jubilado y juez compasivo ordena frenar el lanzamiento

El frente de la casa, a la cual le robaron hasta el portón del garage

Una situación más que singular se vivió en estos últimos días en el oeste del conurbano bonaerense: un juez ordenó frenar el lanzamiento solicitado por la fiscalía a cargo de la investigación, de un grupo de barras que atemoriza a todo un barrio y mantiene usurpada una vivienda en Merlo.

La historia, en rigor, comienza varios meses atrás, cuando Luis, un jubilado bonaerense, inició un proceso sucesorio producto del fallecimiento de su hermano, quien en vida, vivía en el domicilio de localidad del oeste, dónde la justicia parece llevar adelante el mayor de los esquivos.

En conformidad con lo dispuesto por el ordenamiento jurídico, una vez dictada la declaratoria de herederos por el fuero civil, el exclusivo beneficiario de 71 años, se dispuso a tomar posesión del inmueble y ponerlo a punto, para poder disfrutar de aquel hogar que lo vió nacer y en donde lo hicieron sus padres y su, recientemente difunto, hermano.


El juez Carletti cuestionado por una decisión errática

Así fue que, repentinamente, cuando el albañil que contrató, habiendo tenidos varias jornadas previas, intentó ingresar al domicilio para continuar con tareas de impermeabilización de la terraza, ocurrió algo inesperado. La llave no giraba y desde el interior se escuchaba a una señora ofuscada al grito de “tomatelas gato, esta casa ahora es nuestra”. Obviamente, cuando el legítimo heredero tomó conocimiento de lo acontecido, la pesadilla fue tomando dimensión: “¿Cómo que hay gente adentro si soy el único heredero?”.

Rápidamente se dirigió hasta el lugar, una modesta pero pintoresca casa en una de las tantas tranquilas esquinas del Municipio de Merlo, y confirmó lo que nadie quiere confirmar: había sido usurpado, no solo por “una familia” sino además por referentes de una reconocida barra brava de la zona.

La respuesta ante su consulta se tornó aún más contundente, además del “tomatelas gato”, se sumaron armas e “hinchas caracterizados” de un club de la zona.

Ante ello decidió hacer lo que cualquier persona haría, dirigirse a la fiscalía de la zona y radicar la denuncia correspondiente.

Luego de más de un año de puntillosa investigación y de recolectar pruebas entre las cuales se encontraban los testimonios de absolutamente todos los vecinos de la zona, con una comisaría sin nafta en sus patrulleros para ir, por ejemplo, a realizar una mera constatación de domicilio, el titular de la UFI N° 8 solicitó el lanzamiento de las personas que allí se encontraban, sin contar con la increíble respuesta del Juzgado de Garantías N° 4 a cargo del Juez Roberto Carletti el cual, rechazó el lanzamiento por insólitos argumentos como: “la existencia de menores” y por ser las amenazas, insultos, armas y la desposesión en la nocturnidad mediante el empleo de la fuerza “materia eminentemente civil”.

El Dr. Baltasar Ramos, asesor legal del jubilado, se mostró sorprendido por la decisión y declaró: “vamos a seguir buscando no solo la justicia, sino además la tranquilidad que merece alguien que ha sido bochornosamente violentado en sus más elementales derechos.” Y agregó “Además de todo en las últimas horas tomando conocimiento del requerimiento fiscal procedieron a robarse hasta el portón del garage ante la atenta y elusiva mirada de Carletti

Al día de hoy el caso se encuentra frente a la Camara de Apelaciones del Departamento judicial de Morón que debe resolver entre justicia o barbarie.

Y mientras tanto, un jubilado que se apegó a lo normado, sigue esperando del otro lado de la mirilla, mientras los vecinos se preguntan: ¿es tan fácil perder la propiedad privada en manos del Departamento Judicial de Morón?

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